Guardianes de la pradera Guardianes de la pradera
Caballos de Przewalski
El caballo de Przewalski es el último caballo verdaderamente salvaje que se conoce. Originario de las estepas de Mongolia, conserva rasgos primitivos como la crin erizada y la capa parda con franja dorsal marcada. Su historia es un símbolo de resiliencia porque estuvo extinto en la naturaleza durante décadas y logró regresar gracias a programas de cría y reintroducción. La especie muestra gran rusticidad, resiste inviernos rigurosos y conserva una genética diferenciada respecto a las razas domésticas, lo que la convierte en un referente de conservación global. Tal y como se observa en la imagen de hoy, su porte compacto y su mirada alerta revelan una especie adaptada a climas extremos y a la vida en manadas donde la cohesión y la vigilancia constante son esenciales.
En España puede compararse en su papel ecológico con el caballo marismeño de Doñana en Andalucía. El marismeño vive en semilibertad y también moldea el paisaje con su pastoreo, aunque desciende de caballos domesticados. El Przewalski, en cambio, nunca fue domesticado y mantiene un comportamiento y una genética más cercanos a los équidos primitivos.
本周 2026年第8周
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