Coliseo, Roma, Italia
¿Crees que los deportes modernos son emocionantes? Los antiguos romanos disfrutaban de espectáculos todavía más intensos en el Coliseo. Encargado por el emperador Flavio Vespasiano en el año 72 d.C. y terminado por su hijo Tito en el 80 d.C., este anfiteatro rompió la tradición de construirse en laderas: era un coloso arquitectónico independiente. Con piedra y hormigón, sus arcos y bóvedas sostenían una arena capaz de albergar hasta 50.000 espectadores. Gladiadores, animales exóticos e incluso batallas navales escenificadas fascinaban al público, mientras ascensores y trampillas ocultas creaban apariciones sorprendentes.
Durante la Edad Media, el Coliseo cambió de función: iglesia, fortaleza y refugio. Con el paso del tiempo, sufrió daños por rayos, terremotos y la reutilización de su mármol en palacios e iglesias, práctica conocida como “spolia”. No fue hasta el siglo XIX que se inició su preservación. Hoy, como monumento protegido y visitado por casi 7 millones de personas cada año, el Coliseo sigue siendo un símbolo de Roma y de la creatividad humana.
¿Sabías que España tiene un anfiteatro romano en Mérida que, como el Coliseo, todavía celebra espectáculos al aire libre, conectando el pasado con el presente?