Río Merced, Parque Nacional de Yosemite, California, EE. UU. (© Ron and Patty Thomas/Getty Images)
Toda obra maestra necesita un trazo que la una. En el Parque Nacional de Yosemite, en Estados Unidos, ese trazo es el río Merced, que refleja acantilados de granito, bosques de pinos y cascadas en su superficie. Considerado un río salvaje y escénico, nace en lo alto de la Sierra Nevada y desciende unos 230 km hacia el valle de Yosemite antes de llegar al Valle Central de California.
Su nombre original en español, «Río de Nuestra Señora de la Merced», le encaja a la perfección: según la estación, puede ofrecer serenidad o fuerza desbordante. En primavera, el deshielo lo convierte en el gran protagonista del parque, cuando sus aguas pasan bajo puentes de piedra y caen con estruendo por cascadas como Vernal y Nevada. En verano, su caudal más tranquilo invita a remar y a bañarse; en otoño, las orillas se tiñen de dorado; y en invierno, todo se vuelve silencioso.
Como detalle curioso, el río alimenta el lago McClure, donde a veces aparece un pueblo fantasma cuando baja el nivel del agua. Además, en sus tramos inferiores estuvo Merced Falls, un bullicioso enclave de molinos durante la fiebre del oro. Un lugar que merece ser descubierto.