Ciervo rojo en el Parque Nacional De Hoge Veluwe, Países Bajos (© CreativeNature_nl/Getty Images)
Imagine 55 kilómetros cuadrados de naturaleza abierta, con vida salvaje en movimiento y un ciervo mostrando con orgullo su corona de astas. En 1909, el matrimonio formado por Anton Kröller y Helene Kröller-Müller comenzó a crear una finca privada en Gelderland, Países Bajos. Su sueño era unir arte y naturaleza. Así nació el Parque Nacional De Hoge Veluwe, donde esculturas y paisajes se funden en perfecta armonía. Entre sus obras destacan “Three Upright Motives”, del británico Henry Moore, y el banco de piedra “President Steyn”, del arquitecto belga Henry van de Velde.
Hoy, los bosques, dunas de arena y brezales del parque son hogar de jabalíes, corzos, muflones, lobos y numerosas aves. Pero los ciervos rojos son los verdaderos protagonistas: los machos pueden pesar más de 200 kilos y alcanzar hasta 1,30 metros de altura al hombro. Durante el celo alzan sus astas y braman para marcar su territorio.
Sus paisajes recuerdan a los parques naturales españoles donde también se integran arte y naturaleza, como la Fundación Montenmedio Contemporánea en Andalucía (Montenmedio Arte Contemporáneo) o el Bosque de Can Ginebreda en Cataluña, donde las esculturas dialogan con el entorno. Visitar De Hoge Veluwe es descubrir cómo el arte y la vida salvaje conviven en plena libertad.