La serreta capuchona, Oregón, EE. UU. (© Eric Vogt/TANDEM Stills + Motion)
Cada otoño, las tranquilas vías fluviales de Oregón se llenan de vida con la presencia de la serreta capuchona, un pequeño pato buceador nativo de América del Norte. Ágil bajo el agua, se sumerge para atrapar peces y otros alimentos. Los machos destacan por sus crestas blancas en forma de abanico, cabezas oscuras y lados castaños, mientras que las hembras presentan un plumaje gris parduzco y crestas más discretas.
Los lagos y humedales de Oregón les ofrecen zonas seguras para alimentarse durante su migración o su paso por el invierno. Entre las seis especies de serreta capuchona, esta es la segunda más pequeña. Los machos realizan vistosas exhibiciones de cortejo, levantando sus crestas para atraer a las hembras, mientras que sus nidos suelen situarse en cavidades de árboles cercanas al agua. Al poco de nacer, los patitos siguen a su madre hacia el agua, iniciando su vida acuática.
Clasificada como especie de preocupación menor por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, su población es estable. Curiosamente, su nombre científico, Lophodytes, significa “buceador de cresta” en griego, un guiño a su elegante plumaje y a su destreza bajo el agua. Descubrirlas en su hábitat natural es una experiencia única que conecta con la belleza de la fauna americana.