Pacas de heno, Yorkshire del Norte, Inglaterra (© Nick Brundle Photography/Getty Images)
“Hacer heno mientras brilla el sol” no es solo un refrán: en el campo es una necesidad. Empacar heno consiste en cortar, secar y prensar pastos para alimentar al ganado en los meses fríos. El clima es clave: la hierba debe estar seca antes de empacarla, o podría enmohecerse. Por eso, cuando llega un periodo de sol, los agricultores trabajan contra reloj.
Esta práctica, con siglos de historia, ha pasado de empacadoras tiradas por caballos en el siglo XIX a modernas máquinas capaces de formar pacas en minutos. En Yorkshire del Norte, Inglaterra, los prados y llanuras ofrecen condiciones ideales para un heno de gran calidad. Allí, ovejas y vacas —que representan cerca del 40 % de las explotaciones— dependen de este alimento, base de la economía rural.
Mientras tanto, en regiones españolas como Castilla y León o Galicia, la temporada de empacado transforma los campos en paisajes dorados, salpicados de enormes rollos bajo el sol. Observarlos no solo es un placer visual, sino también una muestra viva de tradición, esfuerzo y perfecta sincronización agrícola.