Erizo europeo, Francia
Sus 5.000-7.000 púas son pelos rígidos y huecos hechos de queratina, no verdaderas púas como las del puercoespín.
El erizo europeo es un habitante discreto de los paisajes rurales y periurbanos de Francia. Presente en praderas, setos y jardines, este pequeño mamífero nocturno se mueve al anochecer en busca de insectos, lombrices y otros invertebrados, guiado por un olfato fino y un oído atento. Su andar tranquilo contrasta con la eficacia de sus púas.
De cuerpo compacto y cubierto de púas, el erizo cuenta con una defensa tan sencilla como eficaz. Cuando se siente amenazado, se enrolla hasta formar una bola espinosa que protege las partes más vulnerables. Pasa gran parte del día oculto entre la vegetación, descansando y conservando energía para la noche. Su actividad contribuye al equilibrio natural de los ecosistemas donde habita.
En España también vive el erizo europeo, sobre todo en zonas húmedas y templadas. Comparte hábitos y riesgos similares, y su presencia es un buen indicador de entornos variados y con refugios naturales.