Rana arbórea japonesa en una campanilla rosa
El “protoanfibio” más antiguo conocido, Triadobatrachus massinoti, vivió hace unos 250 millones de años, durante el período Triásico temprano.
La rana arbórea japonesa es un pequeño anfibio de tonos verdes brillantes que destaca por su agilidad y por la viveza de su coloración. Su capacidad para adherirse a superficies lisas le permite desplazarse con soltura por distintos tipos de vegetación, aprovechando cada soporte con precisión y ligereza.
Este anfibio también es conocido por su habilidad para modificar ligeramente la tonalidad de su piel en función del entorno, un recurso que le aporta cierta discreción frente a posibles depredadores. Además, posee dedos especialmente adaptados que facilitan sus movimientos en ambientes variados. Durante la época de lluvias, sus puestas forman pequeñas masas gelatinosas que flotan en charcas temporales.
En España, la rana verde ibérica comparte con la especie japonesa la vivacidad y la agilidad que caracterizan a muchos anfibios, aunque cada una conserva rasgos propios que reflejan su larga adaptación a entornos diferentes. Ambas muestran la delicadeza y la diversidad que definen al mundo anfibio.