Glaciar Mendenhall, Alaska, EE. UU.
La cueva de hielo del glaciar Mendenhall, en Alaska, es una cavidad efímera excavada por el agua de deshielo bajo el propio glaciar. Sus paredes de un azul intenso cambian de forma cada año debido al movimiento del hielo y al aumento de las temperaturas. Caminar por su interior es recorrer un paisaje vivo que puede desaparecer de una temporada a otra.
Este glaciar se encuentra cerca de Juneau y es uno de los más accesibles de Alaska, lo que ha convertido a sus cuevas de hielo en un fenómeno muy fotografiado. El color azul se debe a la alta densidad del hielo, que absorbe casi todo el espectro de luz salvo el azul. El sonido del agua fluyendo bajo el hielo añade una experiencia sensorial única.
En España existe un paralelismo en la Cueva Helada de Casteret, en los Pirineos aragoneses. Aunque menos conocida y de acceso restringido, también alberga hielo permanente. Ambas muestran cómo el clima y la altitud moldean paisajes ocultos y frágiles.