Iglesia de San Gregorio en las ruinas de Ani, Kars, Turquía
En una meseta azotada por el viento, en el este de Turquía y junto a la frontera con Armenia, las ruinas de Ani se recortan nítidas en el horizonte. La Iglesia de San Gregorio, construida en piedra volcánica oscura, aún eleva su torre cilíndrica como un faro que vela sobre el silencio de la llanura. En otro tiempo, Ani fue llamada la “Ciudad de las 1.001 Iglesias”; sus arquitectos experimentaban con arcos, cúpulas, fachadas y geometrías que inspirarían tradiciones lejanas, incluso el gótico europeo. Entre grietas y ruinas, su huella sigue viva.
Esta tranquilidad encierra una historia apasionante. Hace un milenio, Ani era capital armenia y un importante cruce de la Ruta de la Seda, con calles abarrotadas y murallas imponentes que marcaban el pulso comercial y cultural de la región. Terremotos, invasiones y nuevas rutas comerciales provocaron su declive, aunque la ciudad nunca desapareció. Hoy, arqueólogos y restauradores continúan revelando sus detalles.
La Ruta de la Seda dejó también ecos en España: Valencia, con su tradición sedera desde la Edad Media hasta el siglo XVIII, se considera un enclave histórico ligado a su tramo occidental. Visitar Ani es conectar ese legado compartido y dejarse envolver por una ciudad que, obstinada, sigue contando su historia.