Día de Fibonacci
Descubre de cerca este fósil de amonita. Su caparazón enrollado, que alguna vez fue el hogar de un antiguo molusco marino, guarda un secreto matemático: un patrón en espiral. Cada nueva cámara es proporcionalmente más grande que la anterior, siguiendo una relación de crecimiento constante conocida como la secuencia de Fibonacci.
Este patrón, famoso en la naturaleza, también ha inspirado la ciencia y el arte. Cada 23 de noviembre celebramos el Día de Fibonacci, en honor al matemático italiano Leonardo Bonacci, quien lo popularizó en Europa. Pero ya en el año 200 a. C., el poeta y matemático indio Pingala lo había descrito. En España, fósiles de ammonites se han encontrado en lugares como los Pirineos, la Costa Brava o Asturias, y su geometría sigue sorprendiendo a científicos y aficionados. Incluso hoy, la secuencia de Fibonacci aparece en la disposición de hojas, flores y piñas de nuestros bosques y jardines.
Los ammonites vivieron entre 400 y 66 millones de años en los antiguos mares. Sus caparazones, cubiertos por sedimentos y transformados en piedra, conservan hasta hoy la perfección de su espiral. Este fósil es un recordatorio de que la naturaleza y las matemáticas hablan el mismo idioma.