Rocas de Belogradchik, Bulgaria
En Bulgaria, en las laderas occidentales de los Balcanes, las rocas de Belogradchik se elevan como una galería natural donde cada formación cuenta una historia. Moldeadas durante millones de años por la erosión, estas columnas de arenisca y piedra caliza adoptan formas que los lugareños aseguran que recuerdan personas, animales o escenas completas, con nombres como "El Jinete", "La Escolta" o "Los Monjes". Explorar este paisaje es como descubrir un museo de formas naturales.
Las rocas, incluidas en la Lista Indicativa de la UNESCO, se extienden más de 30 kilómetros alrededor de la ciudad de Belogradchik y cambian de color según la luz, del rojo intenso al dorado. En estas mismas rocas se apoya la fortaleza de Belogradchik, construida primero por los romanos y reforzada por los otomanos, que aprovechó su posición estratégica para defensa.
Los visitantes vienen a caminar, fotografiar y maravillarse con estas formaciones únicas. Para quienes conocen España, este paisaje recuerda al Torcal de Málaga, donde la naturaleza también ha creado formas rocosas sorprendentes. Si te gusta la aventura, viajar hasta allí permite admirar cómo la geología y la historia se combinan para crear un lugar mágico.