Entre la sal y el cielo Entre la sal y el cielo
Salar de Uyuni, Bolivia
Salar de Uyuni, Bolivia (© Abstract Aerial Art/Getty Images)
En la imagen de hoy admiramos el Salar de Uyuni, en Bolivia, un enorme desierto de sal con una luz deslumbrante y un horizonte que parece infinito. Es el salar más grande del mundo con un manto blanco que recuerda a un mar sólido y un cielo cercano. Su extensión abarca miles de kilómetros cuadrados y crea una sensación de vacío sereno que invita a contemplar y a fotografiar.
Cuando llueve, una fina lámina de agua transforma la superficie en un espejo natural que refleja nubes, montañas y viajeros, mientras el límite entre tierra y cielo desaparece. En esos días el suelo se vuelve un lienzo bruñido que duplica el paisaje. Durante la estación seca, la costra de sal dibuja polígonos hexagonales y cruje bajo los pasos como si respirara. Las islas de cactus añaden un contrapunto inesperado.
Este paisaje recuerda a las Salinas de Torrevieja y La Mata, en Alicante, por su carácter salino y su valor ambiental, aunque allí el encanto reside en los tonos rosados de las lagunas y en la geometría de los estanques. Si Uyuni es un espejo del cielo, Torrevieja regala un cuadro en rosa que cambia con la luz del día.