Karlovy Vary, Bohemia, República Checa (© Henryk Sadura/Getty Images)
En la imagen, el invierno cubre Karlovy Vary, en la República Checa, un valle pintoresco que forjó su identidad alrededor de las aguas termales que surgen entre sus colinas. La ciudad homónima remonta sus orígenes a los relatos de Carlos IV, rey de Bohemia y, más tarde, emperador romano, quien descubrió aquí una piscina de vapor en el siglo XIV. Este hallazgo temprano marcó el inicio del camino de la ciudad hacia su fama como balneario.
Con el tiempo, Karlovy Vary se expandió a lo largo de los ríos Teplá y Ohře, mostrando largas columnatas, fachadas ornamentadas y hoteles junto al agua, reflejando un ritmo calmado y sereno. Visitantes de toda Europa —aristócratas, escritores y compositores— acudían a sus manantiales, disfrutando de la tranquilidad que ofrecía la ciudad y dejando su huella en su personalidad ligada al agua, la arquitectura y la rutina pausada.
Gracias a este legado, Karlovy Vary fue incluida en 2021 entre las Grandes Ciudades Balneario de Europa por la UNESCO, reconocimiento que resalta su valor histórico y turístico. En España también tenemos lugares donde disfrutar de aguas termales, como las Termas Pallarés, demostrando que el bienestar ligado al agua es un placer que atraviesa fronteras.