El monte Cervino reflejado en el lago Stellisee al amanecer, Zermatt, Suiza (© Andy Trowbridge/naturepl.com)
Al amanecer, cuando la luz rosada comienza a deslizarse entre las cumbres, Zermatt despierta con uno de sus paisajes más imponentes. El monte Cervino se refleja en el lago Stellisee, creando una imagen donde la calma del agua multiplica la belleza de su silueta piramidal. Con sus 4.478 metros de altura, el Cervino es una de las montañas más inconfundibles de los Alpes, esculpida durante milenios por la erosión glaciar que definió sus aristas con una precisión casi geométrica. El lago Stellisee, situado a más de 2.500 metros de altura, ofrece un espejo natural especialmente nítido a primera hora de la mañana. Por eso, esta combinación de luz, altura y silencio se ha convertido en una de las estampas más emblemáticas de los Alpes suizos.
Aunque los paisajes sean distintos, en España existe un parentesco visual que recuerda a esta escena. El Naranjo de Bulnes, en los Picos de Europa, comparte esa presencia imponente y ese perfil que domina el horizonte. Y, del mismo modo que el Stellisee realza el Cervino, los ibones pirenaicos aportan ese mismo efecto de calma cristalina que convierte la montaña en un paisaje casi mágico.