Vista aérea de Venecia, Véneto, Italia (© Clement Leonard/Getty Images)
Ver Venecia desde arriba es hipnotizante, pero la verdadera magia de esta joya italiana se encuentra dentro de sus muros y canales. Fundada en el siglo V sobre un conjunto de islas de la Laguna de Venecia, la ciudad surgió de los pantanos y se convirtió en una potencia marítima. En la Edad Media, evolucionó hasta convertirse en un importante centro de comercio entre Europa y Oriente, lo que alimentó una gran riqueza y un notable crecimiento cultural. La grandeza de la ciudad se refleja en sus palacios góticos, su arte renacentista y monumentos como la basílica de San Marcos, el Palacio Ducal y el puente de Rialto.
Venecia no solo es celebrada por su arquitectura y canales, sino también por las mentes que marcaron su legado: los viajes de Marco Polo narran las aventuras del célebre mercader y Antonio Vivaldi, compositor de “Las cuatro estaciones”, nació aquí. Además, la República de Venecia mantuvo estrechas relaciones con los reinos hispánicos: desde finales del siglo XV, comerciaba con puertos como Sevilla, Valencia y Barcelona, intercambiando especias, seda y productos orientales por lana, metales y vino. Una ciudad gloriosa, heredera de una república única, que hoy deslumbra como destino turístico, histórico y cultural por antonomasia.