¡Soy la llama que llama! ¡Soy la llama que llama!
Guanaco, Punta Norte, Península Valdés, Argentina
Guanaco, Punta Norte, Península Valdés, Argentina (© Sylvain Cordier/naturepl.com)
Si las llamas son las estrellas tranquilas de los Andes, los guanacos son los espíritus libres de la Patagonia. Pertenecen a la misma familia de camélidos que las llamas, las alpacas y las vicuñas, aunque prefieren mantenerse en estado salvaje. Habitan sobre todo en Argentina, Chile, Perú y Bolivia, y están perfectamente adaptados a la vida en las alturas: su espeso pelaje los protege del frío y sus patas acolchadas les permiten desplazarse con soltura por terrenos rocosos que harían dudar incluso a una cabra montés.
Los guanacos viven en manadas dirigidas por un macho dominante y se comunican mediante sonidos. Si perciben peligro, emiten un balido agudo que alerta al grupo para huir. Además, cumplen un papel esencial en la naturaleza: al alimentarse de hierbas ayudan a mantener los pastizales equilibrados y, con sus excrementos, enriquecen el suelo.
Estos viajeros incansables son parte del alma salvaje de la Patagonia, una tierra que invita a descubrir su belleza natural y la armonía que reina entre paisaje, viento y vida.