Tower Bridge, Londres, Inglaterra (© Nick Brundle Photography/Getty Images)
Algunos puentes solo conectan dos lados, pero Tower Bridge une historia, ingeniería y un toque de dramatismo. Situado junto a la Torre de Londres y sobre el río Támesis desde 1894, este icono de Londres destaca tanto por sus torres gemelas y su pintura azul y blanca como por sus impresionantes basculantes que se elevan para dejar pasar los barcos.
Cuando se construyó, Londres necesitaba un cruce que no interfiriera con el comercio fluvial. La solución fue un puente que podía abrirse por la mitad y permitir el paso de veleros. El ingenio victoriano impulsaba sus mecanismos con máquinas de vapor; hoy, la electricidad realiza ese trabajo. Los visitantes pueden recorrer sus salas de máquinas y caminar por las pasarelas de vidrio a gran altura para disfrutar de vistas únicas del Támesis y la ciudad.
Si lo tuyo son los puentes levadizos, no puedes perderte uno más cercano: el Puente José León de Carranza en Cádiz, un impresionante puente basculante que conecta la ciudad con la Bahía y permite el paso de barcos sin interrumpir el tráfico de coches. Estos puentes muestran cómo la ingeniería puede unir historia, funcionalidad y belleza arquitectónica.