Puerta gótica en las rocas de Adršpach-Teplice, Bohemia, República Checa (© Kseniya_Milner/Getty Images)
Desde visitantes del siglo XVIII hasta senderos tallados en roca, esta ciudad rocosa narra una historia de supervivencia. En la región checa de Hradec Králové, las rocas de Adršpach-Teplice forman el laberinto de arenisca más grande de Europa Central. Durante siglos, los acantilados y pasadizos permanecieron cubiertos por bosque, hasta que un gran incendio despejó la zona. Arcos, torres y pasillos sinuosos surgieron de las cenizas, y las primeras rutas de senderismo fueron talladas en la roca. Exploradores y poetas dejaron sus huellas con inscripciones que capturaron la belleza salvaje y encantadora del lugar.
Hoy la reserva se extiende por más de trece kilómetros cuadrados, preservados dentro del Área de Paisaje Protegido de Broumovsko. Entre sus tesoros destaca la Puerta Gótica, construida en 1839 por Ludvik Karel Nádherný, junto con senderos, puentes y escaleras que se han convertido en símbolo de la Ciudad de las Rocas.
Quienes conocen España pueden encontrar un paralelo en la Ciudad Encantada de Cuenca, donde la geología también ha formado laberintos, arcos y figuras caprichosas, invitando a explorar y fotografiar cada rincón del paisaje.