Cordillera Clark, Sierra Nevada, Parque Nacional de Yosemite, California, EE. UU. (© Robb Hirsch/TANDEM Stills + Motion)
Este año marca otro hito en el legado del Parque Nacional Yosemite, en Estados Unidos, protegido desde 1864 por su valor natural y ecológico. El parque ocupa aproximadamente 3.100 kilómetros cuadrados en Sierra Nevada —y no, no confundir con la Sierra Nevada de Granada, España— y alberga más de 800 kilómetros de senderos, cascadas como Yosemite Falls y bosques de secuoyas gigantes. Entre sus áreas menos conocidas se encuentra la Cordillera Clark, una serie de picos y praderas alpinas que alcanzan hasta 3.000 metros de altitud. Debe su nombre a Galen Clark, primer guardián del parque y pionero de la conservación.
Curiosamente, aunque mucho más pequeña, la Sierra Nevada de Granada al sur de la península ibérica, comparte características similares: picos elevados, nieve en invierno y ecosistemas de alta montaña que albergan flora y fauna adaptadas al frío, como los pinsapos y especies endémicas de ibérica.
Visitar Yosemite permite descubrir un ejemplo pionero de conservación, explorar sus formaciones geológicas y disfrutar de la naturaleza intacta, recordando que la protección del territorio es esencial para preservar estos paisajes únicos en cualquier continente.