Pequeña y adorable Pequeña y adorable
La ardilla rayada, Parque Nacional Kootenai, Montana, EE. UU.
La ardilla rayada, Parque Nacional Kootenai, Montana, EE. UU. (© Donald M. Jones/Minden Pictures)
En los bosques, la ardilla rayada puede ser la más pequeña, pero no por ello menos sorprendente. Con inteligencia y patas veloces, este diminuto roedor demuestra un gran ingenio. Pesa menos que una baraja de cartas y mide menos de 25 cm desde la nariz hasta la cola, siendo la ardilla rayada más pequeña de América del Norte.
Cuando no corre entre troncos o se esconde entre hojas, llena sus mejillas con semillas, bayas e insectos para transportarlos a su refugio. En invierno no hiberna por completo, sino que entra en un ligero letargo y se despierta para comer de vez en cuando. Cada ardilla construye su propio territorio, con una madriguera secreta y un alijo de comida. Si un depredador se acerca, suena una alerta característica: ¡chip-chip-chip!
La memoria de estas ardillas es tan extraordinaria que recuerdan cientos de escondites de comida tras el invierno. En España, se pueden observar especies similares de ardillas en parques y montes, lo que permite disfrutar de su agilidad y astucia en la naturaleza.