Basílica de San Francisco de Paula, Nápoles, Italia
Hoy admiramos la impresionante belleza de la basílica de San Francisco de Paula, uno de los grandes iconos de la ciudad italiana de Nápoles. Situada en la monumental plaza del Plebiscito, destaca por su imponente fachada porticada y su gran cúpula, que supera los 50 metros de altura. Su diseño neoclásico la convierte en un punto de referencia visual dentro de la ciudad.
La historia de la basílica está íntimamente ligada a la gratitud y a la devoción. Su construcción fue ordenada por el rey Fernando I de Borbón a comienzos del siglo XIX como agradecimiento tras recuperar el trono, dedicándola a San Francisco de Paula. Aunque las obras comenzaron en 1816, el proyecto tardó décadas en completarse debido a cambios políticos y artísticos, lo que explica su mezcla de rigor clásico y sobriedad moderna.
Podemos compararla perfectamente con la basílica de San Francisco el Grande de Madrid. Ambas comparten una estructura monumental, una cúpula dominante y un estilo neoclásico que impone por su armonía. Del mismo modo que la basílica madrileña es un referente visual y espiritual en la capital española, San Francisco de Paula cumple ese mismo papel en el corazón de Nápoles.