Ardilla roja euroasiática en Northumberland, Inglaterra
¿Quién podría resistirse a esa carita suave? Una ardilla roja euroasiática se posa en una rama de pino nevada, agarrando una piña como si fuera su último tesoro. Estos pequeños acróbatas pasan el día recolectando nueces, semillas y hongos, dándose un festín en verano y tirando de sus reservas de conos en invierno.
Antes eran comunes en Gran Bretaña, pero sus poblaciones han disminuido por la competencia de las ardillas grises y la propagación del llamado “virus de la ardilla”. Hoy se observan sobre todo en el norte de Inglaterra y Escocia, con refugios como Kielder y Harwood Forests, en Northumberland, que trabajan para mantenerlas a salvo. Su pelaje rojizo y sus movimientos rápidos inspiraron a autores como Beatrix Potter en “El cuento de Squirrel Nutkin”.
Ver una ardilla roja en libertad es como contemplar una ilustración invernal hecha realidad: patas diminutas, nariz temblorosa y una cola que parece tener vida propia. En España también vive la ardilla roja ibérica, muy presente en bosques de pinares y robledales. Si viajas al Reino Unido o paseas por nuestros bosques, mantén los ojos abiertos: estos pequeños habitantes del bosque convierten cualquier ruta en una experiencia mágica.